Escuche, antes de que pierda la audición

La audición es el sentido que permite al ser humano ponerse en contacto con el medio ambiente, a través del funcionamiento del oído el cual trabaja para captar, transmitir y procesar información sonora. 

 


Sin embargo, no existe una única causa por la cual las personas pierden este sentido. Esa condición puede presentarse por razones genéticas, por problemas o dificultades durante el embarazo o el parto, o por circunstancias posteriores al nacimiento.


En el diario de vivir por lo general las personas no se preocupan por el cuidado de los oídos, sino hasta el momento en que se padece una infección o trastornos entre los que están otitis, vértigos, hipoacusia, cerumen impactado, entre otros; es por ello que es fundamental mantenerse atentos para no padecerlas, pues la mayoría de las veces son evitables.

Según la Organización Mundial de la Salud, la pérdida de audición está en aumento. En la actualidad, 466 millones de personas viven con pérdida auditiva incapacitante. A menos que se tomen medidas, este número podría aumentar a 630 millones en 2030; podría cruzar a 900 millones en 2050.

Una audición sana le permite al hombre desarrollar y potencializar sus capacidades; la atención, percepción, identificación y discriminación auditiva. Así mismo  intervienen en el paso de aquéllos sistemas de comunicación con valor lingüístico signos lingüísticos y códigos lingüísticos.

Desde el embarazo hasta la tercera edad, pasando por las diferentes etapas de la vida. Cada una requiere cuidados específicos y especiales, ”, afirmó Daniela Valencia Burgos, coordinadora programa de audición Secretaría de Salud Departamental.

Bajo el lema “Escuchemos el futuro y preparémonos” la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemoró este mes el Día Mundial de la Audición,  con el propósito de crear conciencia sobre cómo prevenir la sordera y la pérdida de la audición, actividad a la que se sumó la Secretaría de Salud de Risaralda. 


En la Infancia 

– No exponerse a ruidos fuertes y continuos, como televisión, equipos de sonido, entre otros.
– Los padres deben enseñar la importancia del silencio y el cuidado que se debe tener para evitar enfermedades o pérdida de audición.
– En caso de presentar síntomas de dolor, secreciones, inflamación, no automedicar, acudir al médico lo más pronto.
– Si el niño presenta dificultad en el desarrollo del lenguaje, aprendizaje o habla, debe ser visto por un fonoaudiólogo.

 En la Adolescencia

– Limitar el tiempo de uso de los auriculares o audífonos.
– Evitar exponer los oídos al volumen alto.
– Detectar dificultades para escuchar, si la presenta acudir al otorrino.
– Si presenta pitidos en los oídos o tinnitus, puede ser una alerta de daño auditivo.
– Reconocer si presenta dificultades de atención o escucha.

Edad adulta 

– En esta edad se tiene más riesgo de perder la audición.
– Evitar los ruidos altos, en discotecas, en las calles, o centros comerciales.
– No aplicar ningún tipo de sustancia ante la sensación de oido tapado o presencia de cera.
– Identificar las alertas de pérdida auditiva como tinnitus y vértigo.

 Mayores de 60 años 

– Por lo general las personas de la tercera edad tienden a perder la audición, a lo que se denomina Presbiacusia.
Ante ello no se automedique.
– Utilizar disolventes para el tapón de cera solo cuando el médico lo haya indicado.
– Evaluar la audición anualmente.
– Antes de evidenciar los síntomas puede acudir al médico para iniciar un tratamiento.

Las primeras señales de pérdida

– Si tienes dificultad para entender lo que las personas hablan.
– Fallas en la memoria y atención.
– Debe subir constantemente el volumen del televisor.
– Se ha vuelto irritable.
– Cuando alguien le habla, constantemente tienes que pedirle que repita lo que te ha dicho.
– Le resulta incómodo escuchar sonidos agudos.


Qué no debe hacer

-Introducir objetos extraños ni bastoncillos en el conducto auditivo externo.
– Si va a Intentar extraer algo, acuda al especialista.
– Sugerir o recomendar remedios caseros.
-Hacer duchas o irrigaciones en el oído.
– Aplicar sustancias en el oído sin prescripción médica.
-Utilizar reblandecedores de cerumen sin indicación de un profesional, estas medidas resecan la superficie de las células del conducto auditivo externo; eliminan el cerumen, pero también su capacidad protectora y antibacteriana.
– Aplicar agua oxigenada sin necesidad.
– Siempre se debe estar atento y acudir al audiólogo si se es consciente de que hay alguna anomalía auditiva.

Fuente: EL DIARIO